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Spyware, software espía en Internet

FACCE
martes, 16 de diciembre de 2008

Los programas gratuitos son muy frecuentes en Internet. ¿Nunca se ha preguntado por qué contra toda lógica una empresa puede decidir ofrecer software gratis? ¿Qué obtiene a cambio? A menudo, la respuesta es simple y aterradora a la vez: sus datos personales.



El pagar con su privacidad a cambio de obtener un programa en apariencia gratuito se está convirtiendo en moneda de cambio común en Internet. Con eso de que cada vez más usuarios tienen su ordenador conectado a la Red, incluso de forma permanente gracias a tarifas planas de cable y ADSL, muchas compañías optan por distribuir sus productos de forma totalmente gratuita y cobrarse el servicio espiando la actividad del usuario.



Siempre que instala un programa en su ordenador, éste necesariamente tiene acceso a todos los recursos del sistema: puede leer cualquier rincón del disco duro, registrar cada pulsación de teclado realizada por el usuario o guardar un histórico de cada programa y documento abiertos. Claro que una cosa es la posibilidad de llevar a cabo todas estas tareas y otra, que se haga de verdad.



Los programas que rastrean la información sobre hábitos de consumo y navegación de los internautas pueden realizar todas o alguna de las actividades anteriores de manera sigilosa, sin que nadie lo advierta. A intervalos de tiempo programables, el programa se conecta a través de Internet con un servidor de la compañía que lo distribuyó y transmite diligentemente toda la información que ha recopilado.



Uno de los primeros casos conocidos de software espía fue el de Aureate/Radiate, que funcionaba en conjunción con programas que incluían publicidad para financiarse, lo que se conoce como software de distribución adware, esto es, el usuario no paga por usar el programa, pero debe soportar la presencia de banners. Con la excusa de que necesitaban conectarse a un servidor central para descargar los banners que vería el usuario, establecían conexiones sin despertar mayores sospechosas.



Lo que no imaginaba el usuario era que el programa no sólo descargaba banners, sino que también enviaba de vuelta a Aureate información de su actividad en Internet. El hecho resultaba aún más grave si se tiene en cuenta que al desinstalar el programa de Aureate dejaban de funcionar las otras aplicaciones que había descargado, como GetRight o Go!zilla.



Desde luego que Aureate/Radiate no es la única compañía metida en este negocio. Otros programas similares a Aureate/Radiate que puede encontrar en su ordenador son Webhancer, Customer Companion, Conducent/Timesink, Cydoor, Comet Cursor o Web3000.



Otras aplicaciones de gran popularidad y uso muy extendido hoy día entre los internautas que recaban información sobre los usuarios para enviarla a las casas publicitarias son, además de las ya citadas, Audiogalaxy, Babylon Tool, Copernic 2000, CrushPop, CuteMX, EZForms, Gator, FlashGet, Gif Animator, iMesh, JPEG Optimizer, MP3 Downloader, MP3 Fiend, NeoPlanet Browser, Net Scan 2000, Net Tools 2001, NetMonitor, Odigo Messenger, Opera Freeware, Oligo Browser, Real Audioplayer, Spam Buster, TIFNY, TypeItIn, WebCopier, ZipZilla.



Si le entra la duda y quiere saber si un software concreto esconde o no programas que recopilan su información, consulte la base de datos de Spychecker.



Por otro lado, las barras de navegación constituyen la última vuelta de tuerca en las novedosas estrategias maquinadas por las empresas punto com, para recabar subrepticiamente información sobre los usuarios. Existen docenas de barras gratuitas que asisten al internauta en su navegación: le facilitan las búsquedas en Internet, le proporcionan información extendida sobre el sitio que está visitando, le ayudan a comparar precios sobre productos, en definitiva, colaboran para que su vida en la Red sea más sencilla.



Lo que el internauta desconoce es que, silenciosamente entre bastidores, algunas barras también registran cada página que visita, cada formulario que rellena, sin distinguir si se trata de páginas cifradas o no. Cada cierto tiempo, las barras envían toda esta información a la empresa de software, que ve así recompensados con creces sus esfuerzos por desarrollar el producto "gratis".



Otra forma de recopilación solapada de datos de los internautas que se ha visto en Internet consiste en la utilización de los “Web bugs” o “escuchas Web”, de las que ya se habló en un editorial anterior.



Mientras algunas compañías avisan acerca de su intención de recopilar información sobre hábitos de navegación del usuario en la letra pequeña de sus licencias de uso, ese texto que nadie lee cuando instala los programas, otras obvian toda referencia clara a su actividad espía. Obtener datos privados sobre los usuarios sin pedir su consentimiento y, lo que es peor, sin ni siquiera informarles sobre ello, representa un grave atentado contra la privacidad que se está volviendo cada vez más frecuente en Internet.



La próxima vez que descargue un programa sin que le cobren por ello, piense que a lo mejor no es tan gratuito como se anuncia en la publicidad. Sus datos personales pueden suponer el precio que pagará por él.



Gonzalo Álvarez Marañón es Doctor en Informática e Ingeniero Superior de Telecomunicación. Es el Director de I+D del Instituto para la Seguridad en Internet. Ha trabajado como investigador del CSIC. Es conocido por sus trabajos sobre criptología, publicaciones en prensa, libros y presentaciones en congresos nacionales e internacionales

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